De los catálogos disponibles de monumentos de arquitectura militar en la provincia extraemos la relación que sigue, rectificando ya los errores que contiene alguno de ellos. Nos limitamos al hacerla a los castillos efectivos, prescindiendo de las simples torres, puentes fortificados y casonas más o menos defendibles pero que nunca fueron un castillo, como el palacio de Layos. Eliminamos también los que han desaparecido por completo: Canturias, Azután, Calaña o Benquerencia, por ejemplo. Requeriría un estudio aparte, que no es ahora momento de hacer, el catálogo de las ciudades y villas fortificadas: Toledo, Talavera, La Guardia, Vascos, Yepes, Illescas y Ocaña, entre otras, que poseen y poseyeron murallas y defensas comunes a los castillos corrientes, pero con finalidad mucho más ambiciosa que la de éstos.
OROPESAConstituía la defensa principal del recinto amurallado que protegía a la villa, y defensa doble ya que son dos los castillos que tiene Oropesa, llamados viejo y nuevo. Aquél es de los siglos XII y XIII sobre posible obra romana; éste del XV, cuya construcción destruyó parte del antiguo, con el que quedó unido.
El más viejo es rectangular, con cuatro torres circulares en las esquinas, de las que quedan dos, y un probable antemuro, con cuatro cubillos, que limita ya con la propia villa.
Muy airoso y destacado, por su situación al Norte de la meseta que ocupa la población, es el castillo más moderno también rectangular; tiene, en los ángulos, torres de distinta forma y en parte hechas con sillería. Hay una vasta plaza en su interior, a la que se accede por su única puerta, protegida por la torre principal. Desde la plaza se sube a ésta por una ancha rampa escalonada, que sirve también para todo el adarve y las torres restantes.
La torre mayor, cuadrada y extremadamente alta, remata con parapetos volados sobre triples canes salientes y sin unir entre sí (para arrojar objetos rasantes al muro); lleva también parapeto de sillería con merlones y saeteras. En los ángulos de la terraza superior hay garitones con saeteras cruciformes.
Tienen interés también las torres restantes, especialmente la del Nordeste, cuadrada y maciza en la parte baja, con patio cuadrado en el piso alto y escalera para la plataforma.
Fue cedida la villa con su viejo castillo en 1355 a García Alvarez de Toledo, por haber renunciado al maestrazgo de Santiago en favor de un fiel seguidor de Enrique II. Con ello adquirió también el señorío de Oropesa y Valdecorneja, más cinco villas y siete aldeas que forman la llamada Campana de Oropesa, copropietarias hoy de extensos dehesones que llegan hasta el río Guadiervas. A comienzos del XV (1402) se construyó el castillo nuevo, pasando con el condado creado en 1475, a los duques de Frías. A éstos se lo compró el Ayuntamiento, usándolo para coso taurino. Adquirido por el Estado, se ha instalado un estratégico y muy ambientado parador de Turismo en el palacio condal unido al castillo que, de paso, se ha limpiado y facilitado su visita.
MEJORADAEstá muy cerca de la villa, a unos 200 mts. Es cuadrado con cuatro torres cilíndricas en los ángulos y la del homenaje rectangular, que centra el muro Oeste. Ante este costado hay un antemuro que tuvo otro cubillo, casi destruido. Han desaparecido las dos puertas que tuvo.
Fue erigido a fines del XIII por la familia García de Toledo, señores de Mejorada desde 1288. Pasó luego al linaje Ayala, señores de Cebolla y Villalba; de éstos a los condes de Deleitosa y por fin a las casas nobiliarias de Frías y Uceda.
Posee ventanas en las murallas, posteriores sin duda a su construcción original, aunque debió ser siempre una residencia señorial, que quedó abandonada al unirse sus propietarios a otros linajes y señoríos más importantes que éste de Mejorada.
HINOJOSA DE SAN VICENTE (Castillo de San Vicente)Se le fecha, con dudas, en el siglo XII. Es pequeño, construido en la cumbre del cerro de San Vicente, quedando de él dos torres y parte de la muralla que lo circundaba, de poca altura. Todo ello construido con mampostería y, algunos sectores, de hormigón.
Es probable que lo construyeran los templarios, con posesiones en esta zona hasta Montalbán. Al disolverse la Orden pasó el castillo a la Abadía de San Vicente, dignidad capitular de la Catedral toledana, por existir a unos 200 mts. del castillo la cueva donde es tradición que se refugiaron los tres mártires talaveranos cuyas reliquias se veneran en Ávila. En 1576 se dice que el castillo está ya arruinado. Lógicamente su ruina ha seguido hasta hoy.
CASTILLO DE BAYUELASobre restos romanos que aún se advierten, fue reedificado en época musulmana. Quedó pronto abandonado y en el siglo XVI ya era una ruina sin uso alguno.
Es posible que se construyera por los romanos como punto de control contra Viriato y sus lusitanos, quienes corrían toda esta zona hasta el Tajo, guarnecidos en la sierra de San Vicente. En su interior, muy destruido, queda la torre fuerte que se aprovechó para una ermita de Santa María del Castillo, de la que restan aún los muros y el ábside.
Perteneció a los marqueses de Montesclaros. Totalmente abandonado en la actualidad.
CEBOLLA (Castillo de Villalba)Construcción medieval con restos romanos; su estructura actual tiene obras desde el siglo XI al XII. La planta es casi rectangular, construido con cantos rodados, unidos con fuerte argamasa de cal. No tiene torre del homenaje y sí algunas rectangulares, careciendo de matacanes, voladizos o fosos. Restos de un antemuro quedan en un costado; su interior está totalmente destruido.
Probablemente se erigió para vigilar la calzada romana que por la orilla izquierda del Tajo unía a Toletvm con Emerita. Perteneció a los Templarios, dependiendo del de Montalbán, y a la Orden se debe su reedificación para controlar el paso del río mediante una barca, de uso muy antiguo. Perteneció luego a los López de Ayala, de quienes lo heredaron los condes de Deleitosa, a quienes pertenece hoy. Su estado es francamente ruinoso y muy destruido ya.
MALPICA DE TAJOExcelente ejemplar, el mejor conservado de todos los toledanos por sus dueños, que siempre le han habitado y cuidado, los duques de Arión.
Se halla a la orilla del Tajo, que le sirve de foso y de espejo a la vez; es cuadrilongo, con torres también cuadradas y macizas en las esquinas, salvo la del homenaje que es habitable. El foso de los tres lados que lo precisan tiene contramuros y toda la fábrica es de ladrillo relleno de tierra apisonada, formando un muy fuerte núcleo. Torres y murallas terminan en merlones cuadrangulares, habiendo dos matacanes en la cara sobre el río y en la torre principal.
Ya existía en 1307, perteneciendo a la familia Gómez de Toledo.
Pasó por matrimonio al linaje Perafán de Ribera, mariscales de Castilla y marqueses de Malpica desde 1599. Ha sido muy reformado en su interior en el XVII, adaptándolo para palacio y desde entonces se conserva perfectamente y amueblado con buen gusto.
ESCALONAVilla de origen romano, en situación estratégica, debió fortificarse en época muy antigua para controlar el paso del Alberche que discurre a sus pies. Punto fundamental para este fin es el ocupado por el castillo, erguido a 30 mts. sobre el río por el Sur y cercado al Este por un arroyo que le sirve de foso natural. Los otros dos costados tienen fuertes defensas que completan su inexpugnabilidad. La parte más antigua es de canto rodado unido con fuerte argamasa, de 10 mts. de altura, formando el muro principal al Oeste y Norte, sin saledizos ni troneras.
Le refuerzan ocho torres albarranas macizas, de igual construcción que el muro, las que cabalgan sobre un camino de ronda protegido por contramuro almenado de mampostería, más un foso con escarpa y contraescarpa revestidas de sillares. Sólo tiene una puerta, hacia la villa, con nuevas defensas y entre ellas dos corachas y un puente levadizo.
Casi la mitad del recinto, a la izquierda de la entrada, está destinado a plaza de armas, que mide 110 mts. de eje mayor y 50 mts. el menor, por lo que durante años se ha usado como campo de fútbol local. Cuenta con tres aljibes y existe un segundo muro, de mampostería, adherido al exterior más antiguo, alcanzando tres metros el espesor total, sobre el que discurre el adarve.
La otra mitad del recinto total amurallado, al Sur de la anterior, la ocupa el palacio señorial construido por don Alvaro de Luna. La protege una barrera almenada que le aisla del patio de armas; tras de ella, cerrada con una puerta abierta en un torreón con aspilleras, hay un camino de ronda y delante otro foso, cruzado por nuevo puente levadizo. Sigue el palacio en sí, con robusta torre del homenaje cuadrada, de 22 metros. de altura, cerrada por un rastrillo y buharda.
Pasado el artístico arco de ingreso al palacio, protegido con matacán y que forma un arco carpanel con detalles góticos y escudo de los Luna, se accede al gran patio interior, que tuvo veinte columnas expoliadas en el pasado siglo, con capiteles artísticos de lo que algunos se colocaron en el Ayuntamiento de la villa. Numerosas estancias, arruinadas ya, hermoseaban este palacio, que llegó completo al siglo XIX incluso con el archivo familiar, pero cuya techumbre y artesonados se arrancaron por la soldadesca francesa para reforzar el puente sobre el Alberche. Declarado monumento nacional en 1922, había sido ya privado de todos sus elementos artísticos aprovechables o, simplemente, arruinados al carecer de techo, especialmente sus yeserías mudéjares que asombraban por su riqueza a los visitantes. En 1853 comenzó su dueño, el duque de Frías, su desescombro y techado; sus sucesores no siguieron su ejemplo y los restos del edificio fueron vendidos. Hace pocos años ha sido adquirido por un entusiasta de los castillos españoles y está siendo consolidado y restaurado con ayudas estatales, que bien se merece el que fue el más bello castillo de la provincia de Toledo.
MAQUEDASe halla junto al camino a Portugal que pasa a sus pies. Preside en su extremo todo el viejo recinto amurallado de la villa que fue cercada ya en el XII o poco después. Se alzó en el siglo XV y tal vez no se terminara nunca de edificar, al menos en su interior. Su planta es rectangular, sobre dos niveles distintos del terreno; el muro alcanza 3,5 mts. de espesor. Está protegido por fosos en dos de sus costados y tres torres circulares (hoy hay una más, añadida en la obra que luego se dirá) en los ángulos al Sur y mitad del lienzo Este. La puerta principal, al Norte, lleva el escudo del matrimonio constructor (Cárdenas y Enríquez), protegida por un buen matacán de sillería y ladrillo, con aspillera redonda y cruciforme. Tras el portón tenía una fuerte reja de forja machihembrada que cerraba el paso. Muy interesante es el adarve y coronamiento, de 2,5 mts. de altura, bien conservado, con saeteras cada dos merlones que se emparejan dos a dos con un parapeto.
Quedaban en el interior restos de la fortaleza preexistente, ampliada y reconstruida con ésta por don Gutiérrez de Cárdenas y en cuyas construcciones vivió Isabel la Católica. Al fijar en Torrijos su residencia los dueños, quedó sin uso y fue deteriorándose la fortaleza. El Estado la consolidó e instaló en su interior el cuartel de la Guardia Civil, dándose así una función (y un organismo conservador) al edificio.
MAQUEDA (Castillo de San Silvestre)Sólo el castillo y la amplia casa de labor cercana, con su propia parroquia (que sólo se abre el 31 de diciembre) quedan hoy de la vieja villa de San Silvestre, a 5 kms. de Maqueda y cuya fortaleza fue edificada en las misma época y por el mismo dueño que la otra, el comendador don Gutiérrez de Cárdenas.
La planta es cuadrada y se conservan tres de sus fachadas, una de ellas con la puerta de ingreso, blasonada, que tuvo un matacán del que quedan los canes. En los ángulos y en el centro de cada cortina hay torres redondas, con base troncocónica.
La puerta mira al Este y debió tener puente levadizo sobre el foso que, aunque casi enterrado, se observa al pie de los muros.
Es muy original el coronamiento, único en la provincia, con dobles merlones de mampostería y ladrillo, con saeteras cruciformes en granito y que tienen también las torres, éstas con tiros frontales y cruzados.
No debió tener torre del homenaje. Bajo el terreno interior hay dos grandes salas abovedadas, tan largas como el edificio, y es probable que haya otras iguales en los otros dos lados. Hoy se usan tales bóvedas para establo del ganado vacuno que se cría en la finca.
SANTO DOMINGO CAUDILLADe principios del XV, perteneció a los Rivadeneira, mariscales de Castilla, teniendo estructura cuadrangular, con foso. Subsiste el muro del Norte y la torre mayor, con tres pisos y provista de garitones, así como otra torre redonda.
Ostenta aún el escudo de sus dueños: cruz con cinco conchas sobre ondas.
Castillo palaciego, no militar y del último período feudal. De propiedad particular y en ruina avanzada.
BARCIENCEDatado en el siglo XIV, es de planta rectangular, con torres en los ángulos.
Es característica su torre del homenaje, con un león rampante monumental, emblema de la familia Silva, condes de Cifuentes.
Perteneció el pueblo a la Orden de Santiago, de la que pasó al adelantado don Alfonso Tenorio, cabeza de la estirpe Silva, condes de Cifuentes desde 1454, quienes lo construyeron. Extinguida la familia propietaria lo heredó el papa León XIII, quien lógicamente lo vendió a un particular con todo el término y el poblado. Se halla en ruina su interior y sobre todo el recinto o antemuro que lo protegía.
SANTA CRUZ DEL RETAMAR (Castillo de Alamín)Escasísimos restos quedan de este castillo, inmediato al Alberche cuyo paso y puente vigilaba desde su cerro, de 60 mts. de alto sobre el río. Tuvo planta cuadrangular y quedan aún una línea de murallas, con torres cada 15 mts. hechas con hormigón con verdugadas de grandes ladrillos. Ocupado el cerro del castillo por un palacio desde 1700, queda un subterráneo con bóveda de ladrillo que procede de la vieja fortaleza. Fue erigida ésta en el siglo X (ya se la cita en 930) y demolida en 1357 cuando pertenecía al arzobispo toledano.
Reconstruida rápidamente por don Pedro Tenorio, prelado impulsor de numerosas obras durante su mandato, y comprado el castillo al Cabildo por don Alvaro de Luna, lo heredó su yerno, el duque del Infantado, quien hacia 1480-90 lo desmanteló para que no albergase a forajidos que lo usaban cómo refugio. Es evidente que ya estaba abandonado por sus dueños. Los escasos restos que quedan de él, y el palacio que ocupa parte de su solar, son hoy del marqués de Comillas.
CASARRUBIOS DEL MONTELevantado en el siglo XIV, es el único de la provincia construido totalmente en ladrillo, en cuyos ángulos hay torres pentagonales. Sobre su puerta ostenta el escudo de Gonzalo Chacón, fiel servidor de los Reyes Católicos. Debió construirlo Alfonso Fernández Coronel o quizá Diego Gómez de Toledo, sucesor de aquél cuando fue ejecutado por orden de Pedro I.
Pasó después al Almirante de Castilla Fadrique Enríquez (1462) y a la reina de Navarra, Juana Enríquez, quien lo cedió a Isabel la Católica en 1467. Al año siguiente pasaba al citado Gonzalo Chacón y en 1470 a los condes de Fuensalida.
En el siglo XIX pertenecía, por herencia, a los duques de Alba, que lo vendieron a un vecino del pueblo en 1899. Es de los últimos que conservaron su armamento; consta que tenía cuatro cañones, de los que dos se cedieron al Alcázar de Toledo en 1837 y los otros dos al Parque de Artillería de Madrid. Hoy se usa como almacén agrícola y ha sido taladrado en diversos lugares junto a las torres, no sabemos con qué objeto.
EL VISO DE SAN JUAN (Castillo de Olmos)Sólo una torre cuadrangular, incompleta y de unos ocho metros de altura, queda ya del edificio. Debió ser éste voluminoso, pues su único resto mide 11,5 por 8 mts., siendo su espesor de casi dos y medio. Parece haber un subterráneo bajo ella, hoy lleno de escombros. Se construye ésta fortaleza en los siglos XI o XII, conquistándola Alfonso VI en 1079 junto con el poblado inmediato que está en la ribera del Guadarrama, que desde este edificio se domina perfectamente.
Donado el conjunto a la Orden de San Juan en 1144, era un importante puesto de control del camino tradicional que por Canales, Olmos y Calatalifa, fortalezas las tres, seguía el curso del Guadarrama hacia la sierra, uniendo a Toledo con el puerto de los Leones; vía que cayó en desuso en el siglo XIV, al adquirir importancia Madrid e Illescas. En los revueltos tiempos de don Juan II, el infante don Enrique y otros magnates, enemigos del privado del rey don Álvaro de Luna, se apoderaron del castillo, entregado por el alcaide que dependía de los sanjuanistas. Por razones desconocidas lo derribaron casi en su totalidad, ayudados por los labradores vecinos. Tal vez dejaran este muñón de torre como recuerdo de su saña destructiva.
Alberto Conde Oya
3 de mayo de 2005