|
|
El Ebro, un río cargado de historia
El río Ebro, como muchos otros grandes ríos, ha sido testigo de diferentes fases históricas, tenemos que pensar que podemos encontrar hechos que comprenden hechos históricos que van desde los iberos a la Guerra Civil Española, algunos tan difíciles de imaginar en la actualidad como puede ser una batalla naval a la altura de Amposta, otros más conocidos como puede ser la Batalla del Ebro, el 1938, durante la Guerra Civil Española, i todos los que han pasado, sean iberos, romanos, árabes, cristianos han dejado alguna huella en forma de castillos, ciudades y pueblos, infraestructuras industriales. Como ejemplo he cogido un poblado ibérico que hay en Tivissa, el Castellet de Banyoles, que en poco espacio hay variadas estructuras de muy variadas épocas.
Una vez llegado al poblado, después de haberse desviado por un camino de tierra que hay al lado de la carretera Tivissa - Mora la Nova, el camino esta en buen estado y hay un indicativo de la Ruta dels Ibers. El camino citado lleva a una península sobre el Ebro, donde se pueden apreciar grandes vistas, cosa que ayuda a entender el motivo que llevó a los iberos a instalarse allí.
Nada más llegar al poblado te encuentras con las bases de dos torres poligonales, en la parte estrecha de la península, cerrando así el único acceso fácil al poblado. Justo detrás de las torres se ven los cimentos de las casas ibéricas, que estaban detrás de las torres, de estas casas cabe destacar que su pared posterior, hacia el papel de muralla que se unía a las torres, cosa nada extraña en muchos poblados ibéricos. Si seguimos adelante por el camino llegaremos a un pequeño cruce. Cogeremos el camino que va a la izquierda, que lleva a los restos de un pequeño castillo medieval, de donde se ve una muy bonita visión del río.
Desde el Castellot y mirando hacia abajo, se ve que el río hace un pequeño entrador, rodeado de plantas, que insinúa una pequeña forma cuadrada, este entrador no es nada más que un puerto medieval. Donde se hacia desembarcar el trigo que venia de Castillas siguiendo el río e iba hacia Barcelona, ya por tierra pasando por el Coll de Fatxes.
Una vez visitado el castillo, y si queréis, cosa que yo recomiendo, os habéis distraído con las vistas…seguimos la visita, retomamos el camino y al llegar al cruce por donde habéis llegado al castellot, en lugar de girar ya hacia la entrada, tenéis que seguir rectos, donde encontrareis los cimientos de lo que se cree que fueron las casas de los más poderosos del poblado. Pero, mirando hacia el río, se puede encontrar una pequeña trinchera, que sirvió de puesto de mando los últimos días de la Batalla del Ebro. Una vez visitados estos elementos creo que se llega a comprender el sentido estratégico del emplazamiento, aprovechado como mínimo en tres fases diferentes de la historia. Ya se puede volver a casa…o si tenéis la oportunidad, alargad un poco el día y visitad Tivissa, que es un pueblo muy bonito y todavía conserva dos puertas de muralla, y la muy recomendable vista desde la iglesia.
Se que hubiese podido escoger cualquier otro pueblo de la ribera del Ebro, pongamos por caso Miravet, con su castillo Templario y su Paso de Barca, en funcionamiento desde época árabe.
Espero que la visita sea de vuestro gusto.
Oriol Miró Serra 19 de diciembre de 2007
|